Alfa Giulia Quadrifoglio Verde, vuelve la leyenda del biscione

Alfa Romeo Quadrifoglio Verde. Foto: Auto Bild

Alfa Romeo Quadrifoglio Verde. Foto: Auto Bild

En 1923, el símbolo del Quadrifoglio Verde se convierte para Alfa Romeo en un talismán, cuando el piloto Ugo Sivocci, eterno segundón en las carreras, decide pintar un trébol verde sobre un cuadrado blanco en su coche. Aquel año, Ugo Sivocci cruzó en primera posición la línea de meta en la Targa Florio. Sin embargo, meses después, durante los entrenamientos para el Gran Premio de Europa, en el circuito de Monza, el piloto corre sin el trébol verde y pierde la vida trágicamente en un accidente. A partir de entonces, el quadrifoglio verde estará presente en todos los Alfa Romeo en todas las competiciones en las que participe la marca del biscione.

No sólo a nivel de competición, el símbolo del trébol lo llevan también desde entonces los modelos más deportivos de la marca, para distinguirlos de las versiones normales. Así, tenemos el Alfa Giulietta y el Alfa Mito Quadrifoglio Verde, pero también el 4C y el 8C Competizione. El verano pasado, la marca italiana presentaba el nuevo Giulia, sustituto del 159, y lo hacía con la versión Quadrifoglio Verde, con la que la marca del biscione pretende resurgir de su letargo después de varias décadas y volver a ser (al menos intentarlo) la marca noble que una vez fue.

Alfa Giulia QV en el salón de Detroit. Foto. Auto Bild

Alfa Giulia QV en el salón de Detroit. Foto. Auto Bild

Y creo que tiene los mimbres para serlo, aunque enfrente tendrá a las berlinas alemanas como el BMW M3, Audi RS4 o Mercedes C 63 AMG, claros dominadores del segmento. Es verdad que, si los alemanes dominan en el mercado, por alguna razón será, son máquinas con una extraordinaria calidad en todos los niveles: motores, equipamiento, seguridad, materiales, fiabilidad y todo lo que se nos ocurra. Pero los germanos carecen de una cosa que los italianos dominan a la perfección, emocionar. El nuevo slogan de la marca es la meccanica delle emozioni (la mecánica de las emociones) y el Alfa Giulia lo consigue. Es verdad que la berlina italiana presenta una línea un poco “germanizada” que llega a recordar bastante a un BMW Serie 3 si se mira de perfil, así como el diseño del interior, caracterizado por la austeridad en su conjunto, con un salpicadero muy horizontal, pocos botones, todo muy ordenado… Puede que sea lo que demande el mercado,  lo cierto es que, en general, el diseño del coche no me resulta muy italiano, a pesar de lo que afirman sus creadores.

No obstante todo esto, el Giulia consigue poner la piel de gallina cuando lo ves, con ese paragolpes delantero con el pequeño alerón de fibra de carbono que se despliega con la velocidad, consiguiendo que el coche no se despegue del suelo, con esas entradas de aire en el enorme capó para enfriar el impresionante V6 biturbo de 510 cv de origen Ferrari, las entradas de aire de los laterales para enfriar los frenos cerámicos, el alerón trasero de fibra de carbono para conseguir una mejor aerodinámica, la pequeña palanca del cambio manual, el 0-100 km/h en 3’9 segundos, el 7’43 minutos en Nürburgring…

Seguramente un BMW M3 o un Audi RS4 tengan una mejor calidad de acabados, materiales, quizá una mayor ergonomía en el interior, quizá sean mejores tecnológicamente en lo que a infoentretenimiento y ese tipo de cosas se refiere. Pero al final, un BMW M3 no varía mucho estéticamente de un Serie 3 normal, más allá claro de algunos detalles externos, mínimos, en llantas o paragolpes, y en el interior, como un volante más deportivo, pero poco más. Es verdad que por ahora sólo conocemos la versión Quadrifoglio Verde del Giulia y todavía no ha sido presentada la versión normal, pero seguro que en ésta no encontraremos los elementos en fibra de carbono en la carrocería, ni los discos de freno cerámicos, ni las entradas de aire en el capó, ni tendrá esa mirada tan desafiante y seguro que en el interior no veremos ninguna superficie recubierta con fibra de carbono.

Alfa Giulia QV en el salón de Detroit. Foto. Auto Bild

Alfa Giulia QV en el salón de Detroit. Foto. Auto Bild

Detalles estéticos y diseños aparte, tenemos que estar contentos por este Giulia. Hacía muchísimos años que Alfa Romeo no hacía un coche como este, con tracción posterior, un motor desorbitado, con un derroche de tecnología a la altura de sus rivales y capaz, además, de hacerles frente. De momento ya les ha ganado en la pista de Nürburgring.

 

 

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