“Con un diésel ahorro”… ¿Seguro?

motor dci retocado

España y Europa entera es el paraíso de los motores diésel desde hace muchas décadas. En ninguna otra zona del globo se venden tantos coches con mecánicas alimentadas por gasóleo. Resultaría lógico ya que, frente a los motores de gasolina, los diésel gastan menos y el precio del litro de carburante es inferior. Es este el pensamiento generalizado de todo conductor a la hora de comprarse un coche y decantarse rápidamente por este tipo de motor. Sin embargo, no siempre resulta tan económico como parece. Veamos por qué.

En primer lugar, algo que no resulta una novedad para nadie, en un mismo modelo con potencias más o menos similares, la versión diésel suele ser bastante más cara que la de gasolina. En algunos casos, según la marca y el modelo, podemos hablar de hasta 1.500 o 2.000 euros. Para amortizar esa diferencia de precio, hace falta recorrer muchos kilómetros al año, algo que la mayoría de los conductores no hace. A ello hay que añadir que, hoy en día, la diferencia de precio entre el litro de gasóleo y el de gasolina no es tan grande como antes y, además, los consumos en los motores de gasolina son cada vez más contenidos. Por lo que es más difícil amortizar esa diferencia de precio que comentaba.

Pero no se trata tanto de pensar en la inversión en uno u otro modelo, como en el mantenimiento, por no hablar de la contaminación, y es aquí donde el diésel sale perdiendo, y con diferencia. En los últimos años, las normativas europeas anticontaminación han obligado a los fabricantes a crear motores cada vez más complejos, incluyendo diferentes elementos, como los conocidos filtros de partículas entre otros, para reducir las emisiones de Co2. Precisamente ésto, la reducción de las partículas de dióxido de carbono, ha sido donde las instituciones europeas han puesto el foco de atención. Y se han reducido enormemente esas emisiones, al menos aparentemente. Y digo aparentemente porque ahí está el caso de los motores trucados del grupo Voslkwagen, veremos si otras marcas no han hecho algo parecido para “maquillar” la expulsión de emisiones.

Pero, reducido el dióxido de carbono (repito, aparentemente), un nuevo enemigo del que no se han preocupado tanto en estos años sale a escena. Se trata del llamado NOX, Óxido de Nitrógeno, que en realidad no es una sola partícula, sino un conjunto de éstas a las que se ha denominado con el nombre de Nox y que resultan ser muy nocivas y peligrosas para la salud. Para reducir las emisiones de óxido de nitrógeno, las marcas tienen que incorporar nuevas piezas, catalizadores, etcétera, aumentando aún más la complejidad del motor. De este modo, el mantenimiento de un motor diésel es más costoso y, ante una posible avería, la factura será mucho más elevada que si se tratara de un motor gasolina, sin todos esos componentes. Si encima, los fabricantes optan por recurrir al llamado AdBlue, entonces la cosa se complica aún más. Se trata de un líquido que contiene urea, un compuesto químico presente en la orina, que se almacena en un pequeño depósito cerca del motor y que se mezcla con el gasóleo en el interior de éste. Esta sustancia reduce las partículas de Nox en el interior del motor, haciendo que el humo que sale por el tubo de escape sea un poco más limpio. Pero este líquido se acaba… así que hay que recargar el depósito de AdBlue. Es decir, además de repostar gasóleo, habrá que gastarse una cantidad de dinero, que aún no se sabe exactamente cuál es, en repostar AdBlue. Se estima que la recarga de esta sustancia deba hacerse cada lleno del depósito de combustible. Por ahora, son pocos los fabricantes que han recurrido al AdBlue. Para cumplir con la normativa Euro VI, marcas como Mazda o Volvo han hecho motores diésel con unos catalizadores que retienen esa partículas de Nox. Pero otras como Volskwagen en el nuevo Touareg si utilizan AdBlue.

La UE ha declarado la guerra al diésel y se prevé que las próximas normas anticontaminación sean aún más duras, sobre todo, después del mencionado caso Volskwagen. De modo que no resultará extraño que se extienda el uso del AdBlue en las marcas. O eso, o introducir nuevas piezas en los motores que combatan el Nox.

Con todo esto, ¿merece la pena decantarse por un coche diésel? Evidentemente no. Me refiero a la mayoría de conductores que solemos hacer pocos kilómetros al año, unos 10 mil o 12 mil, que usamos el coche para ir al trabajo, hacer cortos desplazamientos por ciudad principalmente y alguna escapada esporádica de fin de semana. Lógicamente, aquel que haga largos desplazamientos a menudo por autovía y recorra decenas de miles de kilómetros requerirá de un motor diésel.

 

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Un comentario en ““Con un diésel ahorro”… ¿Seguro?

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