Inyección de agua al motor, la tecnología más eficiente

Inyección de agua al motor. Foto: ecomotor.es

Inyección de agua al motor. Foto: ecomotor.es

A los que nos gusta de verdad los coches y todo lo que rodea al mundo del motor, a menudo añoramos épocas pasadas en las que no era difícil ver mecánicas de seis, ocho o doce cilindros, de aspiración natural y grandes cilindradas, tiempos en los que la electrónica, la conectividad y otros conceptos muy presentes en la actualidad brillaban por su ausencia en los vehículos.
Pero, aunque pensemos que cualquier tiempo pasado era mejor (en algunos casos, no siempre), la realidad es la que es y no podemos actuar al margen de ella. Hoy, la crisis económica (quizá habría que hablar de crisis en todos los niveles, no sólo en el plano económico), los precios de los carburantes, aunque el año pasado se hayan moderado un poco y, sobre todo, la lucha por conseguir emisiones y consumos más reducidos, llevan a las diferentes marcas a “darle mucho al coco” para hallar fórmulas que cumplan con esos requisitos y, a la vez, las prestaciones no se vean mermadas.

El cambio climático es una realidad cada vez más palpable y la Unión Europea es cada vez más exigente en las normativas anticontaminación, encaminadas a reducir la emisión de los gases nocivos que expulsan los motores por el escape, especialmente dióxido de carbono y un conglomerado de partículas al que se le ha dado el nombre de Nox. En este sentido, los fabricantes han trabajado en los últimos años en tecnologías como la hibridación, vehículos totalmente eléctricos como hace Tesla o el Downszing. Además, marcas como Audi prueban desde hace tiempo con turbos eléctricos, sobre todo, en motores turbodiésel, otras como Lexus estudian el uso del hidrógeno como combustible alternativo para el futuro e, incluso, Infiniti trabaja ya con un motor de compresión variable, una solución compleja que adapta la relación de compresión a las necesidades de la conducción y Honda está inmersa en un proyecto parecido para crear un motor de cilindrada variable.

Motor de Infitini. Foto: Car and Driver

Motor de Infitini. Foto: Car and Driver

Evidentemente, algo hay que hacer en estos tiempos difíciles. Aquellos coches, deportivos o no, con grandes motores que desprendían olor a gasolina y cuyo sonido que emitían era una sinfonía clásica son, lamentablemente, cosa del pasado. La tecnología más extendida o, al menos, la que está de moda desde hace algunos años es la del Downsizing, que consiste en reducir la cilindrada y, en algunos casos, el número de cilindros del motor, y usar un turbo o compresor. En definitiva, hacer motores más pequeños. Ya hablé sobre ello en otro reportaje anterior y no me extenderé demasiado aquí pero, sólo recordaré que el Downsizing no siempre se traduce en mejores consumos y emisiones y no estoy muy seguro de hasta qué punto vale la pena comprimir tanto un motor, como hacen algunas marcas, menguando la fiabilidad.

Hace poco, conocimos una novedad tecnológica que puede ser muy interesante de cara al futuro de la industria automovilística, la inyección de agua en el motor, si bien, como tecnología, tampoco es que sea muy novedosa, ya que existe desde hace muchos años y se utilizaba, por ejemplo, en los aviones de la Segunda Guerra Mundial. BMW presentó el M4 GTS, un deportivo derivado del M4 normal pero con algunas modificaciones en la carrocería y en el interior (no tiene plazas traseras) que reducen significativamente el peso. Pero lo realmente interesante de este coche está en el motor, el mismo seis cilindros en línea de tres litros y turbo del M4 pero que entrega 500 caballos en lugar de 430. Ese notable incremento de potencia se debe a la inyección de agua que, mediante un circuito, introduce una cantidad de agua vaporizada, como si fuese una fina neblina, en los cilindros y mejora la combustión del motor. Esta tecnología desarrollada por Bosch permite reducir la temperatura del propulsor en unos 25 grados. Al mejorar la combustión interna, se incrementa la potencia y se mejoran las emisiones y los consumos. En concreto Bosch habla de una reducción del consumo de en torno a un 13 por ciento. El agua, que debe estar destilada, procede de un pequeño depósito de cinco litros colocado al lado del motor y que, según la marca bávara, dura unos 3.500 kilómetros, según el tipo de conducción que se haga.

Por ahora, la inyección de agua sólo se ha probado en este M4 GTS pero parece lógico pensar que, en un futuro a corto plazo, pueda extenderse a otros modelos de la gama de BMW. Y puede que, a largo plazo, empecemos a ver esta tecnología en marcas generalistas. Porque resulta, cuanto menos, más interesante que, por ejemplo, el Dowsizing aunque, no hay que olvidar que la inyección de agua actúa como complemento del Downsizing en el M4 GTS, ya que el motor original es un seis cilindros de tres litros y turbo de 430 caballos. El anterior M3, tenía un V8 de cuatro litros atmosférico que desarrollaba 420 caballos. Así que, con el M4, llegó también el Downsizing.

BMW M4 GTS. Foto: BMW

BMW M4 GTS. Foto: BMW

Sin embargo, la reducción de los motores tiene un límite, no se pueden hacer motores cada vez más pequeños y con potencias más elevadas. Pongamos un ejemplo. En 2011, Ford presentó su famoso motor de gasolina EcoBoost, con sólo tres cilindros y un litro de cilindrada que, sin embargo, entregaba 125 caballos. Una potencia alta para un propulsor tan pequeño pero que conseguía unas emisiones y consumos algo más ajustados (en cualquier caso, nunca como un diésel, como nos quería convencer la publicidad). ¿Y qué hará Ford en los próximos años? ¿Va a comprimir, aún más, este motor? Sería absurdo pensar que la siguiente generación del EcoBoost fuese un motor aún más pequeño aunque podemos esperar cualquier cosa. Volskwagen ya presentó el año pasado un motor 1.0 TSI tricilíndrico de 272 caballos. Una locura.

Motor EcoBoost de Ford: Foto: Ford

Motor EcoBoost de Ford: Foto: Ford

La inyección de agua se presenta como la tecnología más interesante hasta el momento para conseguir motores realmente más eficientes (aparte, lógicamente, de las mecánicas híbridas y eléctricas). Es un buen complemento al turbo para aumentar la potencia sin recurrir a exprimir cada vez más los motores y, por tanto, se pueda ver afectada la fiabilidad de la mecánica. Además resulta una solución económica y que no entraña ningún riesgo para el motor, que podría seguir funcionando correctamente sin el agua aunque, eso sí, desapareciendo las ventajas que proporciona, en cuanto a potencia, prestaciones y consumos. Pero, sobre todo, es una tecnología abrumadoramente menos compleja que las que estudian marcas como Infiniti, con su motor de compresión variable, u Honda, con su propulsor de cilindrada variable. El único inconveniente, si se puede llamar así, que presenta por ahora la inyección directa es la necesidad de recargar el depósito de agua destilada, aunque ya se están estudiando fórmulas para llenarlo automáticamente, como aprovechar el agua del aire acondicionado. En cualquier caso, siempre será mejor repostar agua que, por ejemplo, AdBlue u otros aditivos químicos.

 

Fuente: Bosch

 

 

 

 

 

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2 comentarios en “Inyección de agua al motor, la tecnología más eficiente

  1. Pingback: ¿Del Downsizing al “Upsizing”? | REVISTA DEL AUTOMOVILISMO

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