1966 Jensen FF: El primer coche con tracción total

Jensen FF. Foto: Jensen

Jensen FF. Foto: Jensen

Mientras John Lennon, Paul McCartney, George Harrison y Ringo Starr, los componentes de un cuarteto nacido en Liverpool, revolucionaban la música, otra revolución se producía en el sector del automóvil, también en el Reino Unido, el mismo país en el que dos siglos antes se había iniciado la Revolución Industrial, que permitiría la mecanización y motorización de los medios de transporte. Era el año 1966 cuando fue presentado el primer vehículo de producción en serie, no todoterreno, con tracción permanente a las cuatro ruedas, todo un hito en la automoción que hizo posible la marca británica Jensen Motors.

Si hay una marca que hace gala de la tracción a las cuatro ruedas es Audi. La casa de Ingolstadt inauguró esta tecnología en 1980 con el gran Audi Quattro, la versión más deportiva del Audi Coupé que, a su vez, derivaba de la berlina Audi 80. Desde entonces, la tracción Quattro se ha convertido en un emblema de la marca de los cuatro aros y está presente en toda la gama de vehículos. Erróneamente se ha interpretado que el coupé alemán fue el primer automóvil en la categoría de turismos, producido en serie, con las cuatro ruedas motrices. Sin duda, es el más conocido y el que más fama ha tenido, gracias a la publicidad y a las numerosas victorias que consiguió en el Campeonato Mundial de Rally, donde marcó un antes y un después porque, a partir del Quattro, los demás equipos incorporaron también la tracción integral a sus coches.

Audi Quattro. Foto: noticias.coches.com

Audi Quattro. Foto: noticias.coches.com

Pero, en la vida, hay que ser justos y ese mérito no hay que atribuírselo a Audi (que sí tiene otros y muy importantes, como la creación del primer motor TDI) sino a Jensen, una pequeña marca cuyo origen se remonta a principios de los años treinta, en West Bromwich, al oeste de Birmingham, en Inglaterra. En 1966, la casa británica presentó el Jensen Interceptor, un deportivo de tipo Gran Turismo, y el FF era la versión con la tracción a las cuatro ruedas, en lugar de a las traseras como su hermano.

Jensen FF. Foto: motorward.com

Jensen FF. Foto: motorward.com

De esta forma, el FF se convertía en el primer coche de producción en serie con las cuatro ruedas motrices. Lógicamente, sin tener en cuenta a los todoterrenos y otros vehículos pesados. El par estaba repartido en un 63% en el eje trasero y un 37% en el delantero y permitía al Jensen un mejor comportamiento en carretera y mayor seguridad, sobre todo, en superficies irregulares, con lluvia o nieve. Las siglas FF hacen referencia a Ferguson Formula, la empresa que inventó la tracción 4×4 para turismos. Curiosamente, cuarenta y cinco años después, una casa legendaria como Ferrari producía su primer modelo con tracción integral y lo bautizaba con el mismo acrónimo, aunque el significado era distinto (Four Four, por las cuatro plazas y cuatro ruedas motrices).

Jensen Interceptor. Foto motorward.com

Jensen Interceptor. Foto motorward.com

Por otro lado, el Jensen FF no fue revolucionario sólo por mover las cuatro ruedas. También fue el primer automóvil en disponer de un sistema antibloqueo de frenos denominado Dunlop Maxaret, similar al ABS y que, hasta entonces, sólo había sido usado en aeronaves, camiones pesados y en coches de competición. Toda una proeza para la época. No fue revolucionario pero sí llamó la atención su diseño exterior, realizado por la italiana Carrozzeria Touring.

Mecánicamente, el deportivo británico estaba dotado del mismo motor del Interceptor, un V8 de origen Chrysler de 6.2 litros y 325 caballos aunque, en la segunda serie, la potencia se elevó hasta los 330 caballos.  Esta fuerza era transmitida a las cuatro ruedas a través de una caja de cambios manual de cuatro relaciones u, opcionalmente, a un cambio automático Torqueflite de Chrysler con tres marchas. A diferencia del Interceptor, el FF presentaba unas prestaciones ligeramente inferiores debido al aumento del peso por la tracción integral, con una velocidad punta de 210 km/h, frente a los 214 km/h de su hermano. En la tercera serie del Interceptor, la cilindrada se elevó a 7.206 y gracias a un carburador de cuatro cuerpos, entregaba 385 caballos que le permitían alcanzar los 230 km/h. También cambiaron los frenos delanteros, que pasaron de ser de disco autoventilados, mientras los traseros permanecieron de discos. También aumentó en 127 milímetros la longitud del vehículo para permitir una mejor habitabilidad en el interior.

Jensen Interceptor Cabriolet. Foto: motorward.com

Jensen Interceptor Cabriolet. Foto: motorward.com

No obstante las revolucionarias características mecánicas de las que estaba dotado, el Jensen FF no fue un éxito de ventas, debido principalmente a dos razones. La primera tiene que ver con en el diseño de la configuración mecánica del vehículo. Hablamos de un coche inglés, por tanto la posición del conductor con el volante está en el lado derecho. El diferencial y el eje de trasmisión que trasladaba la fuerza a las cuatro ruedas estaba colocado a la izquierda del asiento del conductor o, lo que es lo mismo, en la zona del copiloto. Esto obligaba a que la dirección y el servofreno debieran estar siempre colocada a la derecha. El Jensen FF fue destinado a varios mercados, como EEUU o Canadá, donde no se circula por la izquierda como en Gran Bretaña, así que no se pudo vender. El segundo motivo que le privó de un éxito mayor fue su elevado precio, un 30% más caro que el Interceptor e, incluso, que otros coupés deportivos de marcas más prestigiosas.

Jensen FF. Foto: motorward.com

Jensen FF. Foto: motorward.com

Pocos coches en la historia del automovilismo han sido tan revolucionarios como este Jensen FF, con características mecánicas y tecnológicas nunca vistas en un turismo hasta su aparición, con un poderoso motor americano que lo hacía muy rápido y una línea estética inusual en los deportivos británicos. Estuvo en producción hasta 1971, mientras que el Interceptor continuó hasta 1976, año en que cesó también la actividad de la compañía. Su elevando precio y el “despiste” en la configuración mecánica le privaron del reconocimiento que habría merecido, el de ser el primer coche con tracción a las cuatro ruedas de la historia.

 

Fuente: autoblog.it / Jensen & Jensen-Healey. Sutton Publishin, Keith Anderson, 1998.

 

 

 

 

 

 

 

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