Peligro, nueva moda a la vista: el Drift

Mercedes E 45 AMG. Foto: Mercedes

Mercedes E 45 AMG. Foto: Mercedes

Recientemente los compañeros de Diariomotor publicaban una información, cuanto menos curiosa, a la vez que inquietante por dos motivos. La información era que el próximo Mercedes E63 AMG equipará un sistema Drift Mode con el que poder hacer derrapes controlados. Esto resulta inquietante por un lado porque, a ver qué pinta un dispositivo así en una berlina de lujo como el Clase E.  Por otro, es algo que ya incluye el Ford Focus RS y, si se empieza a extender su uso, podemos ver las carreteras llenas de gente haciendo Drift, poniendo en peligro al resto de conductores.

Dicho así puede parecer exagerado pero no lo es. El Drift Mode es una especie de control de derrapes, es decir, un dispositivo que si se acciona, permite al conductor hacer derrapes de una manera controlada. Algo así como un ESP para hacer trompos más fácilmente. Esto lo incluye ya el Ford Focus RS, la versión más deportiva y potente del Focus. Y en el momento que una marca lo usa, el resto lo hará también. No ahora, pero sí más adelante cuando vayan renovando sus respectivos modelos.

De alguna manera incita a practicar una conducción no muy segura

No sé hasta qué punto es correcto incorporar este tipo de dispositivos en vehículos de serie porque, de alguna forma incita al conductor a realizar una conducción “no muy segura”. Se entiende que está pensado para usarlo en pistas, circuitos o lugares seguros pero ya sabemos cómo se las gastan algunos conductores. Al fin y al cabo este tipo de coches va destinado a un target joven, amante de la velocidad y la conducción deportiva que, en algunos casos, no hacen manejo responsable.

Ford Focus RS. Foto: Ford

Ford Focus RS. Foto: Ford

No parece lógico que una berlina de lujo como el Clase E dispona de un Drift Mode

Lo que sí me parece fuera de toda lógica es que una berlina de lujo como un Mercedes Clase E disponga de un elemento de estas características, por mucho que se trate de la versión AMG que, dicho sea de paso, basta con desactivar los controles de estabilidad y demás dispositivos electrónicos para que el coche derrape, con más de 550 caballos moviendo las ruedas. Mientras que el Focus está pensado para un público joven, el Clase E representa todo lo contrario, más aún cuando se trata de la versión 63 AMG, cuyo precio supera los 120 mil euros.

Además supone una paradoja porque, a la vez que la marca de la estrella ensalza la seguridad del nuevo Clase E, resaltando incluso aspectos como la conducción autónoma, pone a disposición del conductor un modo para que pueda hacer derrapes, controlados electrónicamente, sí pero, por muy inteligente que pueda parecer, la electrónica no siempre evita los accidentes. De hecho, hace poco pudimos comprobar como un Focus RS con el Drift Mode perdía el control al tomar una curva cerrada y acababa estampándose con una pared. Los coches son para conducir, no para hacer derrapes. Para eso, mejor ir a un circuito de karts.

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