1976 Ford Fiesta: 40 años de un icono del automovilismo

Ford Fiesta mk I. Foto: Pinterest

Ford Fiesta mk I. Foto: Pinterest

Nació en medio de la crisis del petróleo como un vehículo práctico y fiable con un consumo bajo. Hasta hoy, ha habido seis generaciones y es uno de los modelos más vendidos de la historia.

 

A principios de la década de los setenta, hubo dos acontecimientos históricos que influyeron decisivamente en el desarrollo de la economía mundial. Por un lado,  la caída del patrón oro en Estados Unidos y la crisis del dólar de 1971 y, por otro, la Guerra de Yom Kipur de 1973 que motivó la prohibición de los Países Árabes Exportadores de Petróleo (OPEP) de exportar “oro negro” a los estados que habían apoyado a Israel, es decir, Occidente. La consecuencia de esta guerra fue la Crisis del Petróleo que, junto a la crisis de la moneda norteamericana, provocó una crisis económica global de grandes proporciones.

Esta situación transformó por completo el desarrollo de la industria del automóvil y cambió la manera de concebir los vehículos. Hasta ese momento, un coche era algo más que un medio de transporte privado y se prestaba más importancia a aspectos como la potencia, las prestaciones o el diseño. Era una época en la que los motores de aspiración y enormes cilindradas estaban a la orden del día. Pero, de repente, todo eso cambió. Ahora el consumo de carburante se convirtió en la máxima preocupación de los conductores. El bolsillo no daba para grandes coches gastones y los fabricantes se lanzaron a la producción de vehículos más pequeños con motores más contenidos y ahorradores. En la actualidad, a esto lo han llamado Downsizing.

Fue entonces cuando comenzó a aparecer una serie de coches pequeñitos, utilitarios, muy prácticos para la ciudad y que hoy englobamos en el segmento B. Uno de esos automóviles fue el Ford Fiesta que vio la luz en 1976 y no tardó mucho en convertirse en un auténtico éxito. Era un vehículo que seguía la filosofía que había iniciado poco antes Volskwagen con el Polo o FIAT con el 127. No era muy común todavía este tipo de carrocería hatchback, que empezó a ponerse de moda justo a partir de esta época y, durante los ochenta, aparecerían los Ibiza, 205, Corsa y un largo etcétera.

Ford Fiesta mk I. Foto: Pinterest

Ford Fiesta mk I. Foto: Pinterest

Apenas 3’5 metros de largo, 700 kilos y motor de 957 cc de 40 caballos

El Fiesta surgió de un prototipo llamado “Bobcat”. Había varios nombres sobre la mesa de la dirección de Ford para denominar al nuevo modelo, pero Henry Ford II escogió el de Fiesta, un nombre que pertenecía a General Motors y ésta lo cedió gratuitamente a la marca del óvalo. El Ford Fiesta se fabricó en la planta de Almussafes, en Valencia, construida ex profeso para albergar su producción. Utilizaba la plataforma del FIAT 127, modelo del que toma muchas referencias. Era un coche muy ligero, pesaba sólo 700 kilos y tenía un motor de 957 centímetros cúbicos que entregaba 40 caballos, una potencia más que generosa para le época y, teniendo en cuenta, sus dimensiones y peso. Podía alcanzar los 137 km/h y acelerar de 0 a 100 en 17’6 segundos. Medía poco más de 3’5 metros de largo, 1’56 de ancho y 1’36 de alto y tenía una distancia entre ejes de 2’28 metros. Un coche con tales dimensiones hoy sería considerado un “microcoche”.

Versión más picante para el Fiesta, con el XR2, con motor 1.6 y 83 caballos

Los 40 caballos movían racionalmente bien al Fiesta pero, por si era insuficiente, había otro motor de cuatro cilindros, 1.1 litros y 53 caballos. Ambas motorizaciones estaban asociadas a un cambio manual de cuatro relaciones. En 1981, cuando los problemas con los carburantes menguaron un poco (aunque no del todo), la marca americana ofreció una versión deportiva, el Fiesta XR2, con un motor 1.600 de 83 caballos que superaba los 170 km/k y hacía el 0 a 100 en 10 segundos. Previamente, en 1080, había habido una opción a medio camino entre el Fiesta normal y el XR2, el Super Sport, un bloque 1.3 y 66 caballos.

Ford Fiesta XR2. Foto: classicandperformancecar

Ford Fiesta XR2. Foto: classicandperformancecar

Un consumo entre 5’5 y 6 litros a los 100 a velocidad legal y 8 litros en ciudad

El Fiesta destacaba en muchas cosas pero, sobre todo, por unos consumos realmente bajos, que era el objetivo principal. A velocidad legal, entre 90 y 100 km/h, era capaz de recorrer 100 kilómetros con 5’5 o 6 litros, mientras que el consumo en ciudad era de, aproximadamente, 8 litros a los 100. Estos consumos tan reducidos se debían también al coeficiente aerodinámico de 0’42 de su diseño, obra del italiano Paolo Martin, de Ghia. Además de los consumos, el pequeño Ford sobresalía por un gran comportamiento en carretera, gracias al esquema de suspensiones McPerson en el eje anterior, frenos de tambor, la enorme fiabilidad de sus mecánicas y un abundante equipamiento, con ventanillas con láminas protectoras, cinturones de seguridad, luneta trasera con función anti vaho y un techo abrible como opción. A ello hay que añadir una capacidad de carga en el maletero de 1.200 litros, abatiendo los asientos delanteros y con un fácil acceso a través del portón trasero.

Todo esto, repercutió extraordinariamente en el éxito que cosechó en poco tiempo, llegando a la cifra del millón de unidades producidas en 1979, apenas tres años desde su lanzamiento. En 1981, se le hizo un leve lavado de cara con algunas modificaciones en los paragolpes, además de la versión XR2, hasta que en 1983 fue presentada la segunda generación del Fiesta.

Ford Fiesta mk I. Foto: Pinterest

Ford Fiesta mk I. Foto: Pinterest

La segunda generación estrena un motor diésel por primera vez en el segmento

Esta segunda generación, aparte de algunos cambios estéticos, exhibió una gran novedad, en consonancia con la realidad del mercado, cada vez más preocupado por el precio y el consumo de carburante. Por primera vez, un vehículo de esta categoría montaba un motor diésel de 1.600 centímetros cúbicos y 54 caballos. Con este bloque, el Fiesta conseguía consumos irrisorios en aquellos años, necesitando menos de 4 litros para recorrer 100 kilómetros. Los motores de gasolina ahora ofrecían potencia un poco mayores, desde los 67 hasta los 96 del XR2. Se mantuvo en producción hasta 1989, año en fue sustituido por la tercera.

Ford Fiesta Mk II. Foto: Pinterest

Ford Fiesta Mk II. Foto: Pinterest

El Fiesta III crece e introduce la tecnología y la electrónica. En 1990 aparece una versión turbo

El Fiesta III apareció en 1989 y se mantuvo en producción hasta 1995. Creció en todos los sentidos, pasando de los 3’5 metros de largo de los dos modelos anteriores a los 3’8. También era más ancho, 1’63 metros, pero tres milímetros más bajo, 1’33 metros. La distancia entre ejes crecía hasta los 2’44 metros su peso oscilaba entre los 825 y los 995 kilos, según versiones. Esto se traducía en una mayor amplitud en el interior y, por tanto, un habitáculo más confortable. Además del amplio abanico de motorizaciones disponibles, la principal novedad del nuevo Fiesta era la posibilidad de comprarlo con cinco puertas, convirtiéndose en un vehículo mucho más práctico y con u acceso más fácil a las plazas traseras. El diseño exterior cambiaba respecto a las dos generaciones anteriores, con unos faros más estilizados, pero mantenía invariable la línea.

La tercera generación supuso la entrada finalmente en la modernidad. Los noventa son los años en los que la tecnología y la electrónica que había empezado a aparecer en la década anterior en coches de alta gama, comienza a ser introducida, poco a poco, en modelos convencionales. Así, el Fiesta III estrena el climatizador, sistema ABS, dirección asistida, airbag, luneta trasera térmica, el cambio automático CTX en algunas versiones, cierre centralizado, sistema antirrobo o cinturones de seguridad con puntos de anclaje regulables en altura.

Ford Fiesta Mk III

Ford Fiesta Mk III

La gama de motores se componía de once mecánicas de gasolina y una diésel, si bien, algunas de ellas aparecieron en la mitad de su vida comercial. Las versiones de gasolina iban desde el 1.1 de 57 caballos hasta el 1.8 16 válvulas y 126 caballos del XR2. Entre 1990 y 1992, hubo una versión más radical, el 1.6i Turbo que llegaba hasta los 131 caballos y que le permitía competir con modelos que habían tenido un gran éxito durante los ochenta, como el 205 GTI o el FIAT Uno Turbo. Con este bloque, el Fiesta superaba holgadamente los 200 km/h y aceleraba de 0 a 100 en menos de 8 segundos. En cuanto a la mecánica diésel, montaba un 1.8 de 58 caballos.

La cuarta generación luce un interior más cuidado y equipado

En 1996 aparece la cuarta serie del utilitario norteamericano con un nuevo diseño del frontal, siguiendo el aspecto del Mondeo. En cambio el interior ofrece una mayor habitabilidad y una sensación de calidad mejorada, especialmente en las versiones tope de gama. se refuerzan las suspensiones para permitir una mejor estabilidad. Introduce sistemas como el control de tracción, doble airbag frontal y un chasis más resistente. En cuanto a motores, aparece el Zetec de 16 válvulas elaborado totalmente en aluminio de 1.25 litros y 75 caballos y 1.4 de 90 caballos. Ofrece también una mecánica diésel de 60 caballos.

Ford Fiesta Mk IV

Ford Fiesta Mk IV

La quinta generación cambia radicalmente su diseño

Entramos en el nuevo milenio y en 2002, Ford decide darle un cambio radical al Fiesta. La quinta generación estrena un diseño que lo acerca más al Focus, con mayores dimensiones en longitud, anchura y altura y los las ópticas traseras incrustadas en un pilar C más vertical. Introduce de serie opciones como la dirección asistida, los airbag laterales y el climatizador y, en relación a los motores, introduce la versión deportiva ST de dos litros y 150 caballos. Además, aumenta la oferta diésel con dos motores TDCI, de 68 y 90 caballos.

Ford Fiesta Mk V

Ford Fiesta Mk V

Llega la era del Downsizing

Desde 2008 hasta ahora, con un restyling en 2013, tenemos la sexta y última generación hasta el momento, que exhibe como característica principal, la nueva familia de motores EcoBoost de tres cilindros y un litro con diferentes niveles de potencia. En la actualidad, al igual que en los años setenta, la crisis global que padecemos, a la que se suma la crisis medioambiental, ha mellado la capacidad económica de mucha gente y los fabricantes vuelven a adaptarse a esa realidad, ofreciendo para ello, motores más pequeños, aunque sin renunciar a la potencia, pero con una clara obsesión, conseguir consumos y emisiones de sustancias nocivas cada vez más bajos.

Ford Fiesta Mk VI. Foto: Ford

Ford Fiesta Mk VI. Foto: Ford

Un icono del automovilismo

El Ford Fiesta es uno de los vehículos más importantes que ha habido en toda la historia de la automoción. No sólo por su éxito comercial y haber sido uno de los coches más vendidos a lo largo de estas décadas, ni por su incuestionable fiabilidad sino, también por el valor emocional que posee. Y eso es algo muy difícil de conseguir. El Fiesta contribuyó notablemente a que muchos pudieran adquirir un coche práctico, bueno y económico en unos tiempos muy difíciles, algo parecido a lo que consiguió el Model T, cuando el siglo XX echaba a andar y surgía el concepto de producción en serie. El Fiesta es el coche con el que muchos empezaron a conducir o el que algunos recordamos de pequeño como el coche de nuestro padre. El Fiesta es, simplemente, un icono del automovilismo.

Ford Fiesta XR2.

Ford Fiesta XR2.

 

 

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