¿Por qué Volkswagen maltrata a los clientes europeos?

 

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Hace algunas semanas conocíamos el fallo del Tribunal de San Francisco, en California, en contra de Volkswagen por el escándalo de las emisiones, por el que obligaba a la compañía alemana a desembolsar casi 15.000 millones de dólares para reparar los daños causados a los clientes afectados. De esos casi 15.000 millones, unos 10.000 millones son para la recomprar de los vehículos equipados con el famoso software manipulador y el resto para apoyar programas medioambientales y fomentar el desarrollo de vehículos eléctricos. Una respuesta por parte de la marca que se podría calificar de correcta. Ahora bien, ¿qué pasa con Europa?

Cuando el año pasado estalló el Dieselgate en Estados Unidos, Volkswagen no tardó mucho en admitir que, efectivamente, había introducido un dispositivo para falsear las cantidades de emisiones de óxido de nitrógeno en los test y, así poder superar la normativa anti contaminación norteamericana. A raíz de este escándalo, el mayor en Estados Unidos, un aluvión de críticas cayeron sobre el fabricante que, además de reconocer el error, preparó rápido la cartera para las indemnizaciones a las que tendría que hacer frente en el futuro y que ya han llegado.

Diferente trato en Europa

Sin embargo, en Europa, la reacción está siendo muy diferente. Mientras a los clientes norteamericanos afectados la marca les recomprará el vehículo, en el viejo continente tendrán que conformarse con una carta que en muchos casos ya han recibido para que pasen por el taller y eliminen el software del vehículo. Algo a lo que, por cierto, se opone la Organización de Consumidores y Usuarios (UCO), ya que no se garantiza que, después de la reparación, el motor mantenga su prestaciones.

¿Por qué Volkswagen trata así a los clientes europeos afectados por el Dieselgate? La respuesta es muy sencilla. De los más de once millones de usuarios afectados en todo el mundo, en Estados Unidos sólo hay unos 600 mil. En España, Volkswagen ha contabilizado 683.626, más que en todo el país americano. El presidente de la compañía, Matthias Mueller, lo dijo de la forma más clara posible: Si hiciéramos lo mismo en Europa que en Estados Unidos, Volkswagen desaparecería”.

Matthias Mueller, CEO de Volkswagen. Foto: Bloomberg

Matthias Mueller, CEO de Volkswagen. Foto: Bloomberg

Volkswagen no podría afrontar la recompra de todos los vehículos afectados en Europa

Y no le falta razón. Si Volkswagen va a pagar unos 15.000 millones de dólares (que suponen unos 13.000 millones de euros) por 600 mil vehículos, ¿qué cantidad de dinero debería desembolsar en Europa por los millones de vehículos equipados con los motores trucados? Evidentemente, una respuesta similar a la emprendida en Estados Unidos, acabaría con la marca. Entonces, ¿qué deben hacer los propietarios afectados? Desgraciadamente, parece que poco pueden hacer, más allá de acudir al taller y eliminar el software.

La Unión Europea ha intentado mediar en el asunto sin éxito. Primero, la Comisaria de Justicia, Consumo e Igualdad de género, Věra Jourová, envió una carta a Volkswagen en la que reclamaba a la compañía alemana el mismo trato a los clientes europeos que a los americanos. Y después, ha sido la Comisaria de Industria y Emprendimiento, la polaca Elżbieta Ewa Bieńkowska, quien amenazó con emprender acciones legales contra los países europeos que no cumplan con las leyes de calidad del aire.

Comisaria de Justicia, Consumo e Igualdad de género, Vera Jourova. Foto: Getty Images

Comisaria de Justicia, Consumo e Igualdad de género, Vera Jourova. Foto: Getty Images

No hay “Caso Volkswagen” en Europa

La realidad es que el llamado “Escándalo o Caso Volkswagen” ya no es tal cuando se trata de Europa. La marca alemana se ha limitado a atender de manera ejemplar los daños causados en Estados Unidos, país donde no sólo estalló el escándalo sino, también las regulaciones anti contaminación son más duras. A ello hay que añadir la existencia de una comunidad de afectados muy bien organizada que, junto con los entes reguladores y abogados, han conseguido jugosas indemnizaciones por parte de Volkswagen. Además, en Estados Unidos le interesa difundir una mala imagen de un fabricante europeo que, de paso, pueda extenderse hacia otros y ayudar a reflotar las marcas americanas que atraviesan una crisis de ventas desde hace años.

Pero, en Europa, no es posible actuar como en el país norteamericano porque una marca como Volkswagen no puede desaparecer ya que, aparte de provocar un shock en la industria automovilística, supondría una pérdida muy importante de puestos de trabajo, sobre todo, en Alemania y eso no se lo puede permitir ni el propio país teutón ni la Unión Europea. De ahí que las reclamaciones, a nivel gubernamental, estén siendo tan lívidas.

Angela Merkel conoce las nuevas tecnologías de Volkswagen. Foto: Volkswagen

Angela Merkel conoce las nuevas tecnologías de Volkswagen. Foto: Volkswagen

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